Función que, dados los mismos argumentos, siempre devuelve el mismo resultado y no modifica ningún estado externo.
Como no tiene efectos secundarios (como reescribir una variable fuera de su ámbito o leer/escribir un archivo), su resultado nunca depende del orden de ejecución ni del momento en que se llama, lo que facilita las pruebas y la depuración. Es un concepto central en la programación funcional.
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